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Guisantes lágrima con huevo ABT y butifarra negra

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Los huevos a baja temperatura son por sí solos un motivo de peso para comprarse una máquina a baja temperatura. No son necesarias ni máquinas de vacío ni largas horas de cocción, y el resultado es siempre un huevo con la clara cuajada en su punto justo y una yema líquida que combina con prácticamente cualquier cosa a la que le puedas hincar el diente.

Nuestra versión favorita es la que cocinamos a 75ºC durante 12 o 13 minutos. Hay quien prefiere cocinarlo a 65ºC, pero eso implica tenerlo en el agua unos 45 minutos, lo que resulta menos práctico para una cena de diario.

Pon un huevo en tu vida.

No hay semana en la que no preparemos algún plato con un huevo a baja temperatura, y por ese motivo cada lunes publicamos en nuestro instagram una foto de un huevo a baja temperatura acompañado de algo comestible con el hashtag #lunesdeloshuevos. ¡Echadle un vistazo y veréis que las combinaciones son infinitas!

Esta semana buscamos un acompañante de lujo para nuestro querido huevo: el guisante lágrima, también conocido como «caviar verde», ya sea por su diminuto tamaño o por su precio comparable al de la tinta de impresora.

El resultado fue tan maravilloso que hemos decidido convertirlo en receta para el blog. Los guisantes lágrima no son más que guisantes de determinadas variedades recolectados con delicadeza cuando aún están en formación. Eso hace que sean unas tiernísimas y diminutas bombas de sabor dulce y vegetal, convirtiendo cada bocado en un festival.

Así que ya sabéis: gastaos los ahorros para la universidad del niño, haceos con un puñado de guisantes lágrima y preparad esta receta. Vuestras papilas gustativas os estarán eternamente agradecidas.

Dando por inaugurado el huevo a baja temperatura.

Guisantes lágrima con huevo a baja temperatura y butifarra negra

Tiempo de preparación: 10 minutos · Tiempo de cocción: 12 minutos · Tiempo total: 25 minutos

Ingredientes para 2 personas:

¡Poquitas cosas pero todas buenas!

Ponemos el circulador en marcha a 75ºC.

A continuación picamos una cebolla. Echamos un buen chorro de aceite de oliva virgen en una sartén a fuego suave. Añadimos un chorrito de agua para reblandecerla un poco y la sofreímos con un poco de sal hasta que empiece a dorarse.

Cebolla directa a la sartén.

Ponemos los huevos en el agua a 75ºC durante 12 minutos.

A punto de soltar las lágrimas.

Añadimos los guisantes lágrima a la sartén junto con un vasito de agua. Lo tapamos y los dejaremos a fuego suave durante 7 u 8 minutos hasta que queden tiernos. Cuando queden un par de minutos añade la butifarra negra encima de los guisantes para que coja un poco de temperatura.

La butifarra negra se une a la fiesta.

Sacamos los huevos a los 12 minutos. Si aún no están listos los guisantes, reserva los huevos en un bol con agua fría para detener la cocción.

Cuando los guisantes estén listos sírvelos en un plato. Casca el huevo (como si fueras a hacer un huevo frito) y deposita con cuidado el huevo a baja temperatura encima de un papel de cocina para deshacerte de la parte líquida que pueda tener. A continuación con una cuchara recoge el huevo y deposítalo encima de los guisantes.

Dale un toque de sal, aceite y pimienta al gusto y disfruta como un enano.

Guisantes lágrima, de lágrima.
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